La economía venezolana proyecta un crecimiento de entre 8% y 9% para el cierre del año 2026, impulsada principalmente por el dinamismo del sector petrolero y el desempeño de la empresa privada, de acuerdo con las estimaciones presentadas por Luis Oliveros, economista y decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Metropolitana (Unimet).

El especialista detalló en una entrevista con la periodista Shirley Varnagy, que, si bien las previsiones iniciales apuntaban a un incremento de entre 10% y 12%, el impacto de los terremotos registrados en el país el pasado 24 de junio obligó a ajustar la cifra a la baja. No obstante, destacó como un factor positivo que la actividad petrolera y el sector privado no sufrieron afectaciones estructurales por los sismos.

A pesar del balance positivo en el Producto Interno Bruto (PIB), Oliveros adviritó un aumento considerable de la inflación, tras registrarse un acumulado de 130% durante el primer semestre, y, según estimaciones, «el año 2026 posiblemente termine en 300%».

 «Una devaluación mensual del 15% al 17% es una tragedia en cualquier país del planeta», sentenció.

Criticó que actualmente las empresas deban declarar y pagar hasta «17 impuestos distintos que se llevan entre 60% y 80% de las ganancias» por lo que instó al Ejecutivo a bajar la presión fiscal, argumentando que el Estado cuenta con el margen de maniobra necesario debido a que se prevé que los ingresos petroleros escalen este año hasta los «26.000 o 30.000 millones de dólares».

Rechazó de forma contundente las distorsiones que persisten en las transacciones comerciales del día a día, haciendo referencia al cobro bajo múltiples tasas informales como la denominación «REF» o el uso de euros no anunciados de manera transparente. Hay que aplicar «una unificación cambiaria más temprano que tarde para permitir la planificación» financiera, instó.

Urge atención al sector eléctrico

«El gobierno tiene que atender el tema eléctrico antes de que llegue el fenómeno del Super Niño a finales de año», concluyó el economista, advirtiendo que la falta de un suministro eléctrico confiable podría comprometer los niveles de crecimiento proyectados.