En el marco del 41° Aniversario del Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios (FOGADE), este lunes trabajadores de la institución participaron en la conferencia “¿Y después de la agresión militar contra Venezuela qué?”, la cual aborda de manera reflexiva los síntomas y efectos de la barbarie y decadencia imperialista en el siglo XXI.

En la exposición, el profesor Pablo Fernández Blanco profundizó en fundamentos de las bases doctrinales del imperialismo estadounidense, tales como la Doctrina Monroe, Corolario Rutherford Hayes, Corolario Theodore Roosevelt (la política del Gran Garrote – Big Stick), el Excepcionalismo Estadounidense, Doctrina del Destino Manifiesto, el panamericanismo, la diplomacia del dólar, la “promoción de la democracia”.

También fundamentalismo imperialistas como la Política de “buena vecindad” (Franklin D. Roosevelt), Doctrina Truman, Doctrina de la Seguridad Nacional en la guerra fría, Teoría del dominó (Dwight D. Eisenhower, estrategias de defensa y seguridad nacional (Kennedy, Carter, Reagan, Clinton, Bush, Obama), Doctrina DONROE (Monroe y Donald Trump), entre otros.

En este sentido, Fernández reflexionó sobre características políticas, económicas y sociales que giran en torno al proceso de decadencia de EEUU como potencia y la violencia que desplega para impedir que otras potencias emergentes como China y Rusia la desplacen del primer lugar  en el orden mundial, además de la relación con la agresión militar de los Estados Unidos, el pasado 03 de enero de 2026 contra Venezuela.

Asimismo evaluó como la política exterior de Estados Unidos ha incorporado de forma explícita el control de los flujos energéticos como una herramienta central de presión geopolítica en base a sanciones, bloqueos comerciales, condicionamientos financieros y acciones militares abiertas para impedir que los países no subordinados a sus intereses utilicen sus recursos energéticos de manera soberana sometiéndolos al sistema dominado por Washington.

Describió el uso obligado del dólar como arma económica y de dominación, bien sea por sanciones inherentes al funcionamiento de su sistema, bloqueo financiero y económico, embargo comercial o bloqueo militar en contraparte a los intentos de uso de monedas distintas a la estadounidense como iniciativa de  independencia y soberanía económica.

Destacó que para la Casa Blanca, un país que administre sus recursos soberanos sin conceder prerrogativas estratégicas a Estados Unidos y dejar de usar el dólar como moneda de cambio se considera un acto de guerra, y es en este sentido se relaciona los ataques militares de Washington por evitar que el petróleo venezolano se comercialice con China bajo el uso del Yuan.

Alertó sobre la sustitución del derecho internacional por normas no escritas definidas arbitraria e unilateralmente por EEUU, teniendo en cuenta que la política exterior estadounidense no busca compatibilizar con la legalidad internacional, sino imponer un sistema en el que su propia definición de seguridad y conveniencia funciona de facto como ley efectiva en contraposición a la Carta de las Naciones Unidas.

En conclusión resaltó que los países del mundo están ante un cambio estructural en la posición global de Estados Unidos y de las relaciones mundiales con éste, y en este sentido Venezuela ha tenido que sostener una política de diplomacia y prudencia en favor de defender su integridad, intereses y soberanía.