El Banco Mundial (BM) presentó este martes su informe de perspectivas regionales, en el cual proyecta que el Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el Caribe crecerá un 2,2% en 2026.
Esta cifra representa una ligera moderación respecto al 2,4% registrado el año previo y confirma que las dificultades de la región para despegar responden a frenos estructurales más que a crisis pasajeras.
El economista jefe del banco para la región, William Maloney, señaló que las proyecciones moderadas reflejan un entorno macroeconómico desafiante.
Sin embargo, el dato general esconde realidades marcadamente opuestas:
• Líderes de crecimiento: Países como Paraguay (4,7%), El Salvador (4,5%) y República Dominicana (4,7%) muestran un dinamismo sólido respaldado por mejores condiciones internas.
• Rezago y estancamiento: En contraste, grandes motores económicos avanzan a un ritmo lento, como Brasil (2,1%) y México (1,4%), mientras que naciones como Bolivia (-2,8%) proyectan contracciones en su actividad.
La brecha digital como multiplicador de desigualdad
El informedestaca que factores como la adopción de la inteligencia artificial (IA) y la automatización están ensanchando las distancias productivas.
Aunque entre el 40% y el 60% de las empresas latinoamericanas ya implementan estas tecnologías, existe una enorme dispersión.
Las grandes corporaciones regionales logran réditos de productividad similares a los de mercados desarrollados, mientras que las pequeñas y medianas empresas (pymes) quedan rezagadas incluso por debajo de otros países en desarrollo, profundizando las asimetrías sociales.
Riesgos en el horizonte
El Banco Mundial enfatiza que, para romper esta inercia, los gobiernos de la región deben priorizar políticas públicas orientadas a fortalecer las habilidades laborales, reducir la alta informalidad y blindar la infraestructura ante amenazas latentes como la volatilidad energética y la agresividad de fenómenos climáticos como El Niño.